Metodología y fuentes
Una calculadora que se equivoca es peor que no tener calculadora. Esta página explica de dónde sale cada fórmula, cómo la mantenemos al día y qué hacer si encuentras un fallo.
De dónde salen las fórmulas
Cada cálculo cita la fuente original: el texto legal, el organismo que lo publica o el artículo científico en el que apareció por primera vez. Nunca un agregador ni otra calculadora. Si una herramienta aplica la Ley Federal del Trabajo, el Código Sustantivo del Trabajo o el Estatuto de los Trabajadores, lo dice y enlaza a la fuente.
- Fiscal y laboral: SAT y CONASAMI en México, DIAN y Ministerio del Trabajo en Colombia, AEAT y Seguridad Social en España, ARCA/AFIP, ANSES y BCRA en Argentina.
- Médico: la publicación original de cada escala clínica y las clasificaciones de la OMS. Las escalas se citan con su autor y su año.
- Unidades y estándares técnicos: el Sistema Internacional (NIST), Unicode y las recomendaciones de la UIT.
Las cifras que cambian
Los tramos de un impuesto, el salario mínimo o un índice de inflación cambian, a veces cada año y a veces a mitad de ejercicio. En toda calculadora que dependa de una cifra así encontrarás tres cosas: el organismo que la publica, la fecha en que la verificamos por última vez y un campo editable para que introduzcas el valor vigente si el nuestro se ha quedado atrás. Preferimos que puedas corregirnos a que confíes a ciegas.
Una fórmula por país, nunca compartida
Varios conceptos comparten nombre entre países y no comparten absolutamente nada más. El aguinaldo mexicano son quince días de salario como mínimo; el argentino es la mejor remuneración del semestre dividida entre dos; en Colombia el concepto equivalente se llama prima de servicios y se calcula de otra manera. Por eso cada uno tiene su propia página, con el país en el título y en la dirección, y nunca reutilizamos el texto de una en otra.
Qué no hacemos
No pedimos correo para enseñarte un resultado. No guardamos lo que escribes, porque el cálculo ocurre en tu navegador y no hay servidor que lo reciba. No consultamos registros oficiales en tiempo real: cuando una herramienta valida un documento, comprueba el formato y el dígito de control, no si esa persona o esa empresa existe. Y no inventamos cifras: si no hemos podido verificar un dato, lo decimos en la página en lugar de rellenar el hueco.
Los límites de estas herramientas
Son estimaciones. Un finiquito real depende de convenios, complementos y circunstancias que ninguna calculadora general puede conocer; una escala clínica apoya una decisión médica pero no la sustituye. Úsalas para orientarte y para llegar mejor preparado a la conversación con el profesional que corresponda, no para sustituirla.
Has encontrado un error
Envíanos tu corrección o sugerencia indicando la calculadora, los datos que introdujiste y el resultado que esperabas. Si la corrección afecta a una cifra oficial, incluye el enlace a la fuente: así podemos verificarla y actualizarla el mismo día.